Junta Nacional de Arqueología y Etnología
 
 
   

CREACIÓN DE LA COMISIÓN NACIONAL
DE ARQUEOLOGÍA

DECRETO No. 3057

POR CUANTO: es deber de todo gobierno contribuir a la creación de un ambiente propicio a las empresas de la alta cultura.
POR CUANTO: se ha realizado en Cuba investigaciones de importancia que permiten asegurar el valor esencial de la arqueología precolombina y de la colonial, como fuentes de historia patria.
POR CUANTO: por Decreto Presidencial No. 1306 publicado en la Gaceta Oficial de siete de agosto de 1928 se designó una Comisión para que evitase la dispersión de la riqueza arqueológica de Cuba; Comisión que no llegó a cumplir sus funciones técnicas por las vicisitudes políticas de la nación.
POR CUANTO: las empresas de investigación realizadas con relación a la arqueología cubana permiten asegurar la existencia de una tradición científica que el Estado debe estimular, por todos los medios.
POR CUANTO: es necesario dar a estas empresas de investigación la coordinación necesaria para el mayor éxito de su finalidad crítica y restauradora.
POR TANTO: en uso de las facultades que la Constitución y las leyes me confieren y a propuesta del señor Secretario de Educación

RESUELVO:

ARTICULO I. –Crear en la Habana la Comisión Nacional de Arqueología.
ARTICULO II. –La Comisión Nacional de Arqueología tendrá estos fines esenciales:

  1. la conservación y estudio de los monumentos precolombinos y coloniales.
  2. la conservación y examen crítico de los objetos precolombinos que se encuentran en yacimientos o depósitos estratigráficos.
  3. la conservación y estudio de los restos humanos precolombinos.
  4. la formación del Mapa Arqueológico de Cuba.
  5. contribuir al desarrollo del Museo Arqueológico Nacional.

ARTICULO III. –Se concede a la Comisión Nacional de Arqueología con cargo al Presupuesto de la Dirección de Cultura, Capítulo VII, Artículo I, la cantidad de MIL PESOS ($1,000.00) anuales que se dedicarán a la publicación de un Boletín y al inicio de excavaciones en las zonas que el nuevo organismo estime de mayor interés.
ARTICULO IV. –Formarán la Comisión Nacional de Arqueología: un miembro designado por la Academia de Ciencias, un miembro designado por la Academia de la Historia, un miembro designado por la Facultad de Ciencias de la Universidad de la Habana, un miembro designado por la Facultad de Ingenieros y Arquitectos de la propia Universidad, un miembro designado por el Colegio Nacional de Arquitectos y los señores siguientes: Dr. Carlos de la Torre, Dr. Arístides Mestre, Dr. Rafael Azcárate Rosell, Dr. Felipe Pichardo Moya, Dr. Salvador Massip, Dr. Carlos García Robiou, Dra Teresa Gurrí Aguilera, Dr. Manuel Pérez Beato, Dr. Emeterio S. Santovenia, Ing. José Antonio Cosculluela, Arq. Joaquín Weis, Dr. René Herrera Fritot, Dr. Pedro García Valdés, Arq. Silvio Acosta, Arq. Evelio Govantes, Sr. Eduardo García Feria, Arq. Luis Bay Sevilla, Ing. Ernesto Segeth. Como Delegados de la Comisión Nacional de Arqueología en las distintas provincias de la República se designa a los siguientes señores:

Pinar del Río: Dr. Pedro García Valdés y Sr. Augusto Fornaguera.
Matanzas: Dr. Carlos Pérez Chousa.
Santa Clara: Dr. Laudelino Trelles.
Camagüey: Dr. Felipe Pichardo Moya y Dr. Antonio R. Martínez.
Oriente: Dr. José A. García Castañeda, Dr. Bernardo Utset y Dr. F. García Peralta.

ARTICULO V. –Las vacantes que se produjeran en el seno de la Comisión serán cubiertas por designación de la misma, verificándose la elección según las prácticas académicas establecidas.
ARTICULO VI. –Para su desenvolvimiento interior y para cumplir su finalidad técnica, la Comisión Nacional de Arqueología elaborará un Reglamento que será sometido a la aprobación del señor Secretario del Ramo.
Dado en la Habana, en el Palacio de la Presidencia, a los nueve días del mes de agosto de mil novecientos treinta y siete.

Dr. Federico Laredo Bru,
Presidente.

Dr. Fernando Sirgo,
Secretario de Educación.

JUNTA DE CONTITUCIÓN DE LA COMISION ARQUEOLOGICA

El 17 de septiembre de 1937 celebró la Comisión de Arqueología su Junta de Constitución. Tuvo efecto el acto en el Museo Arqueológico Luis Montané, de la Universidad de la Habana. Previamente habían designado sus representantes en la Comisión las corporaciones que se indican en el Decreto Presidencial que creó el nuevo organismo. A esta junta de constitución acudieron arqueólogos de los lugares más distantes de la isla: así el Sr. García Feria, de Holguín, que posee una de las más importantes colecciones privadas de Cuba, y su hijo, el Sr. García y Grave de Peralta, que vino de Santiago de Cuba, el Dr. Felipe Pichardo Moya que vino de Camagüey, etc. Presidió la Junta de Constitución, el ex Presidente de la República Dr. Carlos Manuel de Céspedes, representante de la Academia de la Historia en la Comisión. El Dr. Chacón y Calvo saludó a los miembros de la Comisión con las siguientes palabras:

Señores Miembros de la Comisión Nacional de Arqueología:

No es a mí, forastero en las graves disciplinas en las que sois maestros, a quien cuadra exponer las líneas generales del programa de la Comisión de Arqueología, que hoy celebra su junta de constitución. Mis palabras solo quieren expresar la profunda gratitud de mi ánimo por la colaboración generosa y docta que prestais a la Dirección de Cultura en uno de sus más altos propósitos: el de reanudar la tradición, el de afirmar nuestra realidad espiritual contemporánea en un cabal sentido de nuestro pasado histórico, en la conciencia misma de nuestros orígenes nacionales. Ayer no más se fundaba en torno al maestro universal de la filología , el doctor honorario de esta Universidad don Ramón Menéndez Pidal, nuestro primer Seminario de Investigaciones Históricas; en los mismos días se creaba la Comisión Nacional de Folklore; hoy el vasto programa de reconstrucción abre uno de sus capítulos esenciales al crearse por Decreto Presidencial la Comisión Nacional de Arqueología.
Se constituye a los treinta y cinco años de fundada la República.  Se constituye cuando gran parte de nuestro tesoro arqueológico ya no se encuentra en Cuba. Nace con humildad desde el punto de vista de los recursos materiales, como si la austera pobreza fuese aliada inseparable de nuestros empeños científicos. Pero no importa. Hay una realidad espiritual innegable en este simple hecho de que un grupo de especialistas, dispersos en las distintas regiones de la República, representativo de diversas tendencias en las disciplinas arqueológicas se congregue en este Museo de la Universidad, y se aperciba a continuar en un orden corporativo los trabajos que individualmente, con heroísmo cotidiano, sin estímulo de ninguna clase, había venido realizando hasta ahora.
Vasto es el programa de las futuras labores. Habréis de elaborar el primer proyecto de una ley de Monumentos históricos, que frustre todo empeño de restauración torpe o de ignara destrucción de nuestro arte colonial. Habréis de poner en vigor el Decreto, que prohíbe la exportación de nuestro tesoro arqueológico. Habréis de investigar en los lugares más diversos y de sistematizar las investigaciones realizadas para que el inventario de nuestra riqueza arqueológica tenga una verdadera base científica. Y habréis de sentir, señores, que nada de lo que se investigue es pequeño, ni circunstancial, ni accesorio, porque cada uno de nuestros trabajos ha de referirse, en último término, de una u otra manera a nuestra tierra cubana, es decir, a lo entrañable y vital del alma misma de la patria.

En esta junta de constitución, que tuvo un quórum nutridísimo, se designó el Consejo de Gobierno, que aparece en otro lugar de este número. A propuesta del Dr. Salvador Massip se acordó ofrecer una comida en honor de los arqueólogos que vinieron a la Habana desde provincias, los señores Grave de Peralta, García Feria, Pichardo Moya y García Valdés. Esta comida, que fue una afirmación más de la solidaridad de los estudiosos de estas disciplinas, se celebró al día siguiente de la Junta de Constitución que reseñamos.

info@cubaarqueologica.org