Montané Dardé: legado valedero para las ciencias cubanas

A 75 años de la desaparición física de Luis Montané Dardé, médico e introductor de laantropología física en Cuba, su legado perdura actualmente en las nuevas generaciones de estudiosos, que asumen el desarrollo de esa ciencia en el país.
El 28 de noviembre de 1936 dejó de latir en París el corazón de este notable investigador, quien plasmó su huella precursora en las Academias de Ciencias de la Isla y de Francia, así como en las principales universidades del mundo.
Nacido en La Habana el siete de abril de 1849, estudió Letras en el Liceo de Toulouse, de ese país europeo, luego se diplomó de Bachiller en Ciencias y fue nombrado Miembro Titular de la Sociedad de Antropología de la capital gala.
En 1874 Montané Dardé se graduó de Doctor en Medicina en la Universidad de esa ciudad, con un trabajo sobre el cráneo humano, que presagiaba su temprano apego a la investigación antropológica.
Su afán por el estudio del cuerpo humano lo indujo a ejercer la profesión de otorrinolaringólogo, por lo que ha sido reconocido como uno de los primeros galenos en desempeñar dicha especialidad en la Isla.
A su regreso a la Isla, en ese propio 1874, ingresó en la Real Academia de Ciencias Medicas, Físicas y Naturales de La Habana, tras la presentación de su estudio: El cráneo desde el punto de vista antropológico.
El incansable Montané Dardé dedicó gran parte de su vida a la enseñanza en la Universidad de La Habana (UH), donde creó la primera Cátedra de Antropología en 1900, y fundó el Laboratorio y el Museo Antropológico.
Según sus biógrafos, colaboró en la publicación de la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias de la UH y publicó memorias sobre diversas patologías, e informes médico-legales, aunque su obra principal se centró en la Antropología.
Muchos de sus principales textos estuvieron dedicados a análisis comparativos de razas, pero sobre todo a descripciones y mediciones de cráneos aborígenes, microcéfalos, hidrocéfalos y huesos fósiles.
Incansable viajante, recorrió distintas regiones de la Antilla Mayor, donde recolectó un buen número de piezas arqueológicas y antropológicas, que formaron parte de los Museos de la Academia y de la citadina casa de Altos Estudios.
Este ilustre cubano, electo presidente de la Sociedad de Antropología de París en 1922, ostentaba al morir la Orden de "Caballero de la Legión de Honor" y era Oficial de Instrucción Pública de Francia. (Por Iris Armas Padrino, AIN)






