Exposición de piezas arqueológicas relacionadas con las farmacias habaneras
Por: Antonio Quevedo Herrero e Ivalú Rodríguez Gil*
La Farmacia Taquechel, fundada en 1898 por el doctor Francisco Taquechel Mirabal, tuvo un principio modesto y un desarrollo rápido y firme dado por la dedicación y el esmero con que se atendían las recetas. Su prestigio fue aumentando y se convirtió en uno de los más acreditados establecimientos de su tipo, no solamente de La Habana, sino de toda la Isla, gracias a cuatro factores básicos: seriedad, calidad, servicio y precios. 
Esta botica, paradigma de su época, fue la primera instalación de esa especialidad recuperada por la Oficina del Historiador para mostrar y divulgar las investigaciones en el campo farmacéutico en nuestra ciudad. El próximo 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, cumplirá 15 años de abierta al público como museo y farmacia de productos naturales.
Para celebrar este acontecimiento, y siguiendo las ya tradicionales exposiciones transitorias que organiza la institución ―con temas relativos a la historia y desarrollo de la farmacia—, el Gabinete y Museo de Arqueología abrirá una muestra sobre objetos arqueológicos relativos a esta ciencia, encontrados en diferentes excavaciones efectuadas en el Centro Histórico de La Habana.
![]() |
![]() |
||
| Frasco perteneciente a la Farmacia La Caridad, propiedad en 1892 del doctor Arturo C. Bosque |
|
Se presentarán frascos de vidrio para medicamentos y perfumes que eran expedidos por las farmacias habaneras entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. Entre ellos se destacan el perteneciente a la farmacia La Caridad —propiedad en 1892 del doctor Arturo C. Bosque y que se encontraba en la calle Tejadillo núm. 38, La Habana Vieja—, y el de la Botica Santa Rita, ubicada en la calle Mercaderes núm. 87 ½, propiedad —hacia 1860— del doctor Manuel Costas y Martorell, graduado de doctor en Farmacia en la Real Universidad de La Habana el 7 de febrero de 1852.

Anuncio publicitario del Jarabe Bayer de Heroína. Campaña de prensa de la Bayer en España, 1912
Otros de los contenedores usados ampliamente para la distribución de ungüentos farmacéuticos o productos de tocador y que podrán apreciarse en la muestra son los botes confeccionados en mayólica, loza o porcelana. Existe uno ―procedente de las excavaciones en San Ignacio núm. 358, La Habana Vieja― que posee una cartela con la siguiente inscripción: “Botica de San Ignacio / Calle San Ignacio No 27 / Habana”. En el Directorio de artes, comercio e industria de La Habana, 1860 aparece como propietario de esta botica J. M. Masnata y Compañía. Otro bote significativo y que también tiene inscripción ―encontrado durante las excavaciones del Palacio del Segundo Cabo― es el perteneciente a la firma perfumista francesa Houbigant1. Entre los confeccionados en loza habrá uno ―fechado entre 1880 y 1890― de Sarreguemines, importante centro alfarero francés, cuyas producciones son frecuentes en los contextos habaneros de finales del siglo XIX y principios del XX; estarán representados también los frascos de la Sociedad Higiénica de París2. Todos ellos constituyen ejemplos que corroboran la información presente en la prensa periódica cubana del siglo XIX, en la cual se refleja ampliamente la importación de numerosos productos franceses para la venta en La Habana3 .
La segunda mitad del siglo XIX fue la época de las grandes producciones de medicamentos patentados, para curar todo tipo de enfermedades. Muchos de estos remedios obedecían a combinaciones de sustancias diferentes sin ningún tipo de estudio o análisis de su efectividad o toxicidad. En la mayoría de los casos, las etiquetas no especificaban sus ingredientes. Algunos contenían opio y alcohol y otros como la Heroína Bayer —lanzado al mercado en 1890— tenía como componente la heroína y se anunciaba como un remedio eficaz para la tos de los niños. Este producto se eliminó del mercado hacia 1913. Para finales del siglo XIX, muchos médicos y farmacéuticos comenzaron a combatir este peligro, y en los primeros años del XX surgieron las primeras leyes que regularían el uso de drogas en la farmacopea.
![]() |
![]() |
|
Bote perteneciente a la firma perfumista francesa Houbigant |
|
De este período se expondrán algunos de los medicamentos más emblemáticos, como el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham's, introducido en 1876 para aliviar los dolores menstruales, entre cuyos componentes se encontraban el alcohol y la Cimicífuga negra, usada por los aborígenes de Norteamérica para tratar problemas ginecológicos. Este producto, al igual que otros de la época, creaba grandes adicciones, y muchas damas que no aprobaban el uso de los licores se convertían en alcohólicas sin advertirlo. A diferencia del anterior, también se verá un frasco ―fabricado en la segunda mitad del siglo XIX— para Aceite de Hígado de Bacalao4 de Lanman y Kemp5, que en la actualidad se sigue usando por su gran contenido de vitaminas A y D, favorecedoras de la calcificación ósea, entre otras propiedades. Uno de los reconstituyentes más demandados a finales del siglo XIX y parte del XX, el Sirope de Hipofosfito, del químico y farmacéutico norteamericano James I. Fellows —recomendado para revitalizar la sangre y como vigorizador de nervios y músculos—, estará presente con un frasco recuperado durante los trabajos de construcción del Memorial Granma.
![]() |
|
| Frasco para Aceite de Hígado de Bacalao de Lanman y Kemp. Segunda mitad del siglo XIX, Estados Unidos | |
De Inglaterra habrá un frasco de la segunda mitad del siglo XIX ―encontrado en las faldas del Castillo de Santo Domingo de Atarés ―del Linimento de Opodeldoc, célebre entre las fricciones que se empleaban para combatir las neuralgias y dolores reumáticos; compuesta por una solución alcohólica de jabón con alcanfor, amoníaco y esencia de romero y tomillo. Este medicamento ha sido ampliamente preparado y comercializado por numerosos farmacéuticos en todo el mundo desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la actualidad. Utensilios como jeringas de vidrio, una jeringa para enemas de caucho vulcanizado ―patentada por la India Rubber Comb Co. Goodyear― de la segunda mitad del siglo XIX y fragmentos de sondas confeccionadas en caucho para lavados gástricos y alimentación forzada6, encontradas en la casa de O'Reilly núm. 311, La Habana Vieja, podrán ser apreciados por los visitantes a la muestra.
Acompañarán a las piezas anuncios comerciales de algunas de las seleccionadas, pues los fabricantes de medicamentos patentados utilizaron ampliamente la publicidad en revistas y periódicos de finales del siglo XIX, gracias a lo cual obtuvieron grandes ganancias. Con la exposición —fruto del trabajo de los arqueólogos— algunos de los medicamentos, perfumes o artículos que una vez salieron de las farmacias habaneras para curar dolencias o perfumar a una dama, regresan de manera simbólica al lugar donde antaño se comercializaron o produjeron.
1 Casa perfumista parisina fundada en 1775 por Jean François Houbigant. Sus primeros productos fueron aguas de tocador, guantes perfumados, pomadas, abanicos y polvos faciales. Durante este período la reina Maria Antonieta fue su cliente más famosa. Después de la Revolución Francesa el negocio paso a manos de su hijo Jean-François y del perfumista Chardin, momento en el cual se comenzaron a exportar sus producciones. En 1807 la casa fue nombrada proveedora oficial de Napoleón, y creó para la emperatriz Josefina un perfume especial. En la actualidad se mantiene en el mercado con gran prestigio y demanda.
2 En los contextos arqueológicos habaneros aparecen con gran frecuencia frascos correspondientes a productos de la Sociedad Higiénica de París, que fundada en la segunda mitad del siglo XIX en el núm. 55 de la calle de Rivoli, fue uno de los establecimientos de productos de tocador que más prestigio alcanzara en su época. Entre sus creaciones más celebres estuvieron el jabón emoliente, la leche de tocador y las pastas, polvos y aguas dentífricas. De esta última línea, la reina Isabel II de España disponía de un selecto surtido de productos confeccionados especialmente para ella.
3 “Pomada superior de París, de las calidades siguientes: de jazmín, de rosa, de franchipane y de clavo, á 4 reales los pomos chicos, y á 7 los grandes. Opiata superior de París, para limpiar los dientes, en botes chicos de estaño á 6 reales cada uno. Agua de Colonia superior á 4 [ilegible] y 5 reales. Caxitas bonitas para afeytarse, con su jabon, escobilla y espejito á 8 reales. Idem redondas á 8 reales”. El Aviso. Papel Periódico de La Habana, núm. 321, jueves 18 de junio de 1807.
4 Producto creado por Alfred Scott y Samuel Bowne, quienes se establecieron en Nueva York en 1871, y en 1876 empezaron a elaborar su Aceite de Hígado de Bacalao.
5 En 1836 David T. Lanman tenía sus laboratorios situados en el 69 Water Street, New York. En 1842 formó una sociedad con Lindley Murray, y al dejar Murray el negocio (en 1854), George Kemp —un joven dependiente— se convirtió en el nuevo socio de Lanman. La firma se llamó entonces Lanman y Kemp, y fueron los creadores del Agua de Florida, que se introdujo en Cuba hacia 1843.
6 Posiblemente fabricados por la firma francesa de instrumentos quirúrgicos H. Galante & Fils, quienes obtuvieran Medalla de Oro en la Exposición Universal de París de 1867 por el tubo gástrico de caucho del doctor Faucher. Este dispositivo fue ampliamente promocionado en Cuba mediante anuncios en la revista mensual La Enciclopedia Revista de Medicina, Farmacia, Agricultura y Ciencias Físico-Químicas y Naturales, dirigida por los doctores Carlos de la Torre y Huerta y Antonio González y Curquejo en la década del 80 del siglo XIX.
Bibliografía
El Aviso. Papel Periódico de la Havana, núm 321, 18 de junio de1807.
COLECTIVO DE AUTORES (2003): “Breve reseña histórica de la jeringuilla”. Disponible en http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202003/vol3%202003/tema03.htm (24-3-2011).
JUNTA INTERNACIONAL DE FISCALIZACIÓN DE ESTUPEFACIENTES (JIFE), NACIONES UNIDAS. “Fiscalización internacional de drogas: pasado, presente y futuro”. Disponible en http://www.incb.org/incb/es/annual_report_1998_chapter1.html (4-4-2011).
GARCÍA HERNÁNDEZ, MANUEL Y SUSANA MARTÍNEZ-FORTÚN Y FOYO (1955): Apuntes históricos relativos a la farmacia en Cuba, Imprenta Pérez Sierra y Hermano, La Habana.
MARCHANTE CASTELLANOS, PILAR Y FRANCISCO MERCHÁN GONZÁLEZ (2007): “Los estudios de farmacia en Cuba desde 1833 hasta 1863”. Disponible en http://bvs.sld.cu/revistas/far/vol41_1_07/far11107.htm#cargo (24-3-2011).
RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, ANICIA (2001): “Farmacias habaneras”, en Opus Habana, La Habana, vol. V, núm. 2, 2001, pp. 28-35.
Zayas y Quintero (1892): Directorio mercantil de la isla de Cuba para el año de 1892 á 93, año IV, Imprenta del Avisador Comercial, La Habana.
(1860): Directorio de artes, comercio e industria de La Habana, 1860, Imprenta de Tiburcio V. Cuesta, La Habana.
Agradecimientos: Los autores desean agradecer la colaboración brindada por la museóloga especialista María Isabel Valdés Morales y la museóloga Martha Rodríguez Concepción, ambas de la Farmacia Taquechel.
*Antonio Quevedo Herrero. Director del Museo de Arqueología de la OHCH.
Ivalú Rodríguez Gil. Museóloga del Museo de Arqueología de la OHCH.
Fuente: http://www.ohch.cu/noticias/info.php?id_noticia=20110425061530&cat=noticias











