Más antiguo de lo pensado el arte rupestre de la isla

Más antiguo de lo pensado el arte rupestre de la isla

Las imágenes pintadas en las cuevas datan, al menos, del año 400 antes de Cristo y se extienden hasta el siglo 18

Por Gerardo E. Alvarado León

El estudio más abarcador hasta la fecha sobre la temporalidad del arte rupestre en Puerto Rico reveló que este tipo de expresión cultural empezó antes de lo pensado históricamente y permaneció mucho tiempo después.

En concreto, se halló que la actividad humana sobre las paredes de las cuevas de la isla se remonta, al menos, al año 400 antes de Cristo y trasciende el período colonial hasta el siglo 18, lo que reflejaría una presencia prolongada de grupos indígenas.

El estudio, liderado por el arqueólogo Reniel Rodríguez, de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Utuado, analizó seis cuevas ubicadas en Morovis, Arecibo, Utuado y Juana Díaz. Se tomaron muestras y fecharon 30 pictografías o imágenes pintadas en las paredes de las cuevas.

Los petroglifos o imágenes talladas en las paredes de las cuevas, que son la otra representación más conocida del arte rupestre, no fueron parte del estudio.

Metodología

Rodríguez indicó que, en Puerto Rico, existían “algunas ideas” en cuanto a la antigüedad del arte rupestre, pero se basaban en métodos que no necesariamente permitían asignarle una “fecha calendárica”.

“Por eso, este estudio contempló hacer un análisis cronométrico (de medida de tiempo) de la distribución del arte rupestre en la isla. Quería evaluar la hipótesis de que el arte rupestre había iniciado en el año 600 después de Cristo, por grupos pretaínos, que empezaron con manifestaciones incipientes hasta llegar a las más complejas que se ven, por ejemplo, en el Centro Ceremonial de Caguana”, dijo a El Nuevo Día.

Por tratarse de un estudio “invasivo”, Rodríguez y su equipo de trabajo colectaron “la menor cantidad posible” de pigmento (uno a dos miligramos por imagen). Cada pictografía se retrató antes y después de la extracción de la muestra, para “ubicar con exactitud” el área impactada y su forma original y remanente.

Como estas imágenes suelen producirse con pigmentos de carácter orgánico, se aplicó la técnica de carbono 14 para determinar su antigüedad. La técnica de carbono 14 es considerada de “datación absoluta”.

Las muestras fueron procesadas en el Center for Applied Isotope Studies, de la Universidad de Georgia, donde se especializan en el análisis de micromuestras de estudios arqueológicos.

Resultados

Contrario a la hipótesis, el estudio reveló que las primeras manifestaciones de arte rupestre fueron producidas por las “poblaciones arcaicas” (pobladores originales) de la isla, con fechas que oscilan entre los años 700 y 400 antes de Cristo.

Esas primeras pictografías, indicó Rodríguez, son de carácter geométrico o abstracto.

No existe un registro de arte rupestre en Puerto Rico entre los años 400 antes de Cristo y 600 después de Cristo. Según Rodríguez, este “vacío temporal” –documentado en otros estudios– respondería a que las sociedades saladoide, igneri y huecoide, que vivieron en dicho período, no usaban las cuevas.

“Ese es el planteamiento que se ha hecho a través de los años, pero aún no entendemos por qué razón estas sociedades no usaban las cuevas”, dijo.

Rodríguez y su equipo documentaron, entonces, el reinicio en la producción de pictografías a partir del año 700 después de Cristo. Estas imágenes son “figurativas”, primero con elementos humanos (antropomorfos) y luego, de animales (zoomorfos).

"Piroglifos"

Rodríguez destacó que su estudio produjo dos hallazgos “inesperados”. El primero de ellos es lo que Rodríguez bautizó como “piroglifos”, pues son imágenes que, al parecer, se hicieron con el hollín que se desprende por la quema de la resina que se usaba en antorchas.

“Ese hollín impregnaba la piedra. Movían la antorcha e iban creando la imagen”, ilustró.

Esta técnica ya había sido reportada por el arqueólogo Roberto Martínez, pero fue Rodríguez quien acuñó el término “piroglifos” y estableció su antigüedad.

Los “piroglifos” documentados en el estudio tienen diversas formas, desde abstractas y rostros humanos hasta serpientes y otros animales. Incluso, se identificó uno que parece representar una embarcación de un solo mástil y otro “que parece indicar algún tipo de grafía”.

Sobre este último, Rodríguez manifestó que “son símbolos desconocidos, hasta el momento, en el arte rupestre de Puerto Rico y las Antillas”.

Añadió que, “interesantemente”, su antigüedad se fechó entre los años 700 y 400 antes de Cristo. Relató que las muestras se procesaron dos veces, sin que el personal del laboratorio supiera que estaba analizándolas de nuevo (blind tasting), y los resultados fueron los mismos.

¿Cómo se explica que estas imágenes sean tan antiguas?, preguntó El Nuevo Día, a lo que Rodríguez respondió que “es algo que continuamos estudiando, pero el tipo de imagen es similar a las observadas en las piedras del padre Nazario, cuya antigüedad también está siendo evaluada”.

Rodríguez se refirió a unas 800 piedras, con trazos muy particulares, halladas en 1880 por el padre Juan María Nazario y Cancel, en Guayanilla. En aquel entonces, el religioso concluyó que las piedras contenían la escritura conocida como hebreo-caldaica y que estaban relacionadas con las 10 tribus perdidas de Israel. El origen, significado y antigüedad de las piedras siguen siendo objeto de debate.

Contextos posteriores

El segundo hallazgo inesperado del estudio es la presencia de arte rupestre en contextos posteriores al arribo de los españoles a finales del siglo 15.

“Entre los elementos que hemos podido documentar está lo que aparenta ser una carabela o embarcación española, que se fechó para el siglo 16 y se encuentra próxima a la imagen de un caballo. Esto demuestra que los indígenas estaban documentando gráficamente algunos de los elementos más conspicuos tras la llegada de los españoles”, afirmó.

Rodríguez y su equipo lograron documentar imágenes que, por lo menos, datan del siglo 18 y representan “elementos tradicionales” en la iconografía indígena de Puerto Rico. La pictografía que más se repite aparenta ser un lagartijo.

“Lo fechamos un par de instancias y queda claro que hubo una continuidad en la representación de estos elementos hasta mucho tiempo después de lo que se ha planteado como el momento de extinción de los indígenas, que era 50 años después de la invasión española”, subrayó.

Para Rodríguez, este hallazgo “debe traer a analizar críticamente la narrativa de la extinción indígena” en la isla.

Urge protección

Rodríguez reconoció que la muestra de su estudio es “sumamente limitada”, pues solo se analizaron pictografías en seis de las 300 cuevas en las que se ha encontrado arte rupestre.

Aun así, dijo, los resultados “demuestran el potencial” de arrojar nueva luz sobre el arte rupestre en la isla si, por ejemplo, se amplía el número de cuevas estudiadas.

“Podemos encontrar pruebas mucho más robustas para algunas de las cosas que estamos planteando ahora, que apunte a que el rango temporal del arte rupestre es más amplio”, expuso.

En esa línea, Rodríguez señaló que urge aumentar la protección a las cuevas. Contó que, durante las visitas con su equipo, observó que algunas pictografías y petroglifos estaban vandalizados con pintura en aerosol.

Precisamente, para evitar más incidentes de este tipo, en este reportaje no se especifican los nombres ni la ubicación de las seis cuevas estudiadas. Rodríguez destacó, además, que el huracán María afectó el acceso a las cuevas, hasta el punto que solo ha podido regresar a una tras el ciclón.

“Nuestro arte rupestre es un tipo de vestigio cultural bien sensitivo, que requiere el más alto nivel de protección”, recalcó.

Lo próximo

Rodríguez contó que los resultados ya les fueron presentados a la Oficina Estatal de Conservación Histórica, en San Juan, que subvencionó el estudio.

Lo próximo, dijo, es buscar fondos adicionales para “ampliar el inventario” de cuevas muestreadas. Además, se necesitan fondos para hacer una caracterización química de los pigmentos.

“Por los resultados de carbono 14, sabemos que eran pigmentos orgánicos. Pero también sabemos que algunos pigmentos se pueden derivar,por ejemplo, del guano (estiércol de murciélagos) o fragmentos de carbón. Hay que hacer un análisis químico de las muestras para saber de qué están hechas las imágenes”, explicó.

Rodríguez indicó que el estudio sobre los “piroglifos” también se ampliará, para determinar qué tipo de resina se usaba, aunque se presume que era tabonuco. Se harán estudios de cromatografía de gases y otros análisis.

Asimismo, se reanalizará la antigüedad de una “pictografía atípica” en el arte rupestre de la isla, con posibles rasgos de una persona negra.

En el estudio también colaboraron los profesores Ángel Acosta y Pablo Llerandi, de la UPR en Arecibo y Río Piedras, respectivamente, la Sociedad Espeleológica de Puerto Rico, y estudiantes y voluntarios de la Sociedad Arqueológica del Otoao, entre otros. El equipo visitó las cuevas entre julio y septiembre pasados, y el análisis de las muestras se hizo en los meses posteriores.

Fuente: https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/masantiguodelopensadoelarterupestredelaisla-2403703/

Premio WEB

Theme by Danetsoft and Danang Probo Sayekti inspired by Maksimer